Oración de la noche del 11 de Febrero

«Amado Dios, en esta noche que cierra este Domingo de reflexión y renovación espiritual, nos presentamos ante Ti con corazones agradecidos por el día que has dado. En esta noche, deseamos reflexionar sobre el tema de la paz interior, esa paz que solo Tú puedes brindarnos en medio de las circunstancias de la vida.

Señor, en tu Palabra, nos hablas sobre la paz que sobrepasa todo entendimiento. En Filipenses 4:7, leemos: ‘Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús’. En esta noche, anhelamos experimentar esa paz profunda que proviene de estar en comunión contigo.

Hoy, en este Domingo, hemos reflexionado sobre la renovación espiritual, pero sabemos que la vida a menudo nos presenta desafíos y momentos de inquietud. Te pedimos que nos llenes con Tu paz, esa paz que nos sostiene en medio de las tormentas de la vida.

Te rogamos, Dios nuestro, por aquellos que enfrentan situaciones difíciles, por los que están angustiados o preocupados. Que puedan encontrar en Ti la paz que necesitan, esa paz que calma las aguas agitadas de sus corazones.

En esta noche, te presentamos nuestras ansiedades y cargas. Te pedimos que nos des la tranquilidad para descansar en Ti, sabiendo que estás en control de todas las cosas y que podemos confiar en Tu amor y providencia.

Que en esta noche, nuestros pensamientos y sueños estén envueltos en Tu paz, y que podamos dormir confiados en Tu cuidado y protección.

Te lo pedimos en el nombre de Jesucristo, quien es el Príncipe de Paz.

Amén.»

«La paz interior no se encuentra en las circunstancias perfectas, sino en la presencia perfecta de Dios»

Reflexión

Mis queridos hermanos y hermanas, en esta noche de Domingo, quiero compartir con ustedes una reflexión sobre un tema que a todos nos concierne en algún momento de nuestras vidas: la paz interior.

Hemos orado juntos sobre la paz interior, esa paz que sobrepasa todo entendimiento y que nos guarda en Cristo Jesús. La Biblia nos asegura que esta paz está disponible para nosotros, que podemos experimentarla incluso en medio de las circunstancias más desafiantes.

La paz interior no significa que no enfrentemos dificultades o preocupaciones, sino que en medio de ellas, encontramos un refugio en Dios. En Filipenses 4:7, se nos promete que la paz de Dios guardará nuestros corazones y pensamientos en Cristo Jesús. Esta paz es un regalo divino que nos permite enfrentar las adversidades con serenidad y confianza.

Hoy, quiero preguntarles: ¿Cómo está su paz interior? ¿En medio de las luchas y desafíos de la vida, pueden encontrar esa paz que solo Dios puede dar?

Les animo a buscar esta paz en Dios, a entregarle sus ansiedades y preocupaciones, a confiar en Su amor y cuidado. En esta noche, podemos descansar sabiendo que Él está en control de todas las cosas y que nos sostendrá en Su paz.

Y ahora, querida comunidad, les dejo con esta reflexión final: «La paz interior no se encuentra en las circunstancias perfectas, sino en la presencia perfecta de Dios». Que en esta noche y en los días que siguen, encuentren en Él la paz que sus corazones anhelan.

Dios les bendiga, queridos hermanos y hermanas. Que tengan una noche llena de paz y tranquilidad en la presencia amorosa de nuestro Señor. Buenas noches.

Amén.

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