Oración de la mañana del 9 de Marzo

«Señor Todopoderoso, en este nuevo amanecer del 9 de marzo, nos acercamos a Ti con corazones llenos de esperanza y espíritus renovados, deseosos de vivir conforme a Tu voluntad divina. Hoy queremos reflexionar sobre el tema de la humildad, una virtud que Jesús encarnó plenamente en su vida y enseñanzas. En el Evangelio según San Lucas, capítulo 14, versículo 11, nos recuerdas: «Porque todo el que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido». Esta poderosa palabra nos invita a vivir nuestras vidas con una genuina humildad, reconociendo que todo lo que somos y todo lo que tenemos es gracias a Tu gracia y misericordia.

Te pedimos, Padre amado, que nos ayudes a cultivar un corazón humilde, que sepamos reconocer nuestras propias limitaciones y fallos, y que tengamos la valentía de pedir perdón cuando nos equivoquemos. Que nuestra humildad nos lleve a servir a los demás con amor y compasión, viendo en cada rostro el reflejo de Tu divinidad.

En este día, guíanos para que nuestras acciones reflejen la humildad que enseñaste, ayudándonos a entender que ser grandes ante Tus ojos significa servir y amar sin esperar nada a cambio. Que recordemos siempre que la verdadera grandeza se encuentra en la simplicidad, en el acto de dar más que en el de recibir, y en la capacidad de poner las necesidades de los demás antes que las nuestras.

Por último, Señor, te pedimos que esta jornada esté llena de oportunidades para practicar la humildad en nuestro hablar, pensar y actuar. Que cada momento sea una ocasión para aprender de Ti y crecer en la virtud de la humildad, recordando que en el reino de los cielos, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos.

Amén.»

«En el jardín del espíritu, la humildad es la flor que crece en la sombra, silenciosa y fuerte, nutriendo el alma con su belleza y su paz.»

Reflexión

Queridos hermanos y hermanas en Cristo,

Hoy, mientras nos reunimos para comenzar un nuevo día bajo la gracia y la luz del Señor, quiero hablarles de una virtud que, aunque a menudo pasamos por alto, es fundamental para vivir una vida plena y en comunión con Dios y con nuestros semejantes: la humildad.

En el Evangelio de San Lucas, Jesús nos enseña una lección poderosa sobre la humildad, diciéndonos que «todo el que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido». Estas palabras nos invitan a reflexionar sobre nuestra propia vida, sobre cómo estamos viviendo la humildad en nuestro día a día.

La humildad, mis queridos amigos, no es sinónimo de debilidad ni de falta de valor. Todo lo contrario. La humildad es reconocer que todo lo que somos y todo lo que tenemos es un regalo de Dios. Es saber que, sin Él, nada somos. Es tener la capacidad de mirar a los demás con amor y compasión, reconociendo en cada persona un hijo o una hija de Dios.

Vivir con humildad significa también tener la valentía de admitir nuestros errores, de pedir perdón cuando nos equivocamos y de perdonar a los que nos han herido. La humildad nos lleva a servir a los demás, no porque esperamos algo a cambio, sino porque en el servicio encontramos una manera concreta de amar como Jesús nos amó.

En este día que comienza, los invito a buscar maneras de practicar la humildad. Puede ser tan simple como escuchar con atención a alguien que necesita ser oído, ofrecer una palabra de aliento a quien está desanimado o realizar un acto de servicio sin esperar reconocimiento.

Recuerden, queridos hermanos y hermanas, que en el reino de Dios, los valores del mundo se invierten. En el reino de Dios, ser grande significa ser el servidor de todos, y ser el primero significa estar dispuesto a ser el último.

Que este día nos encuentre dispuestos a vivir con humildad, siguiendo el ejemplo de Jesús, quien siendo Dios, se hizo hombre y vivió entre nosotros como el servidor de todos.

Y concluyo con esta reflexión: «En el jardín del espíritu, la humildad es la flor que crece en la sombra, silenciosa y fuerte, nutriendo el alma con su belleza y su paz».

Que Dios les bendiga y les acompañe en este día.

Amén.

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