Evangelio del día – Lecturas de hoy 16 de Febrero de 2024

Lecturas del viernes después de Ceniza

Primera lectura

Lectura del libro del Deuteronomio (30,15-20)

«Esto dice el Señor Dios:
«Grita a plena pulmón, no te contengas, alza la voz como una trompeta, denuncia a mi pueblo sus delitos, a la casa de Jacob sus pecados.

Consultan mi oráculo a diario, desean conocer mi voluntad. Como si fuera un pueblo que practica la justicia y no descuida el mandato de su Dios, me piden sentencias justas, quieren acercarse a Dios.

«¿Para qué ayunar, si no haces caso; mortificarnos, si no te enteras?»

En realidad, el día de ayuno hacéis vuestros negocios y apremiáis a vuestros servidores; ayunáis para querellas y litigios, y herís con furibundos puñetazos.

No ayunéis de este modo, si queréis que se oiga vuestra voz en el cielo.

¿Es ése el ayuno que deseo en el día de la penitencia: inclinar la cabeza como un junco, acostarse sobre saco y ceniza, ¿A eso lo llamáis ayuno, día agradable al Señor?

Este es el ayuno que yo quiero: soltar las cadenas injustas, desatar las corras del yugo, liberar a los oprimidos, quebrar todos los yugos, partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, cubrir a quien ves desnudo y no desentenderte de los tuyos.

Entonces surgirá tu luz como la aurora, enseguida se curarán tus heridas, ante ti marchará la justicia, detrás de ti la gloria del Señor.

Entonces clamarás al Señor, y te responderá; pedirás ayuda y te dirá: «Aquí estoy»».»

Palabra de Dios


Salmo responsorial

Salmo 50,3-4.5-6a.18-19

R/. Un corazón quebrantado y humillado, tú, Dios mío, no lo desprecias

V/. Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.

V/. Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado.
Contra ti, contra ti sólo pequé,
cometí la maldad en tu presencia. R/.

V/. Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
El sacrificio agradable a Dios
es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú, oh, Dios, tú no lo desprecias. R/.


Evangelio

Lectura del santo evangelio según San Mateo (9,14-15)

«En aquel tiempo, os discípulos de Juan se le acercan a Jesús, preguntándole:
«¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?».
Jesús les dijo:
«¿Es que pueden guardar luto los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán».»

Palabra del Señor

Reflexión del evangelio y las lecturas de hoy

Hoy, queridos hermanos y hermanas, nos reunimos después de haber comenzado nuestro viaje de Cuaresma, un tiempo para la reflexión, la penitencia y la renovación espiritual. Las lecturas de hoy nos invitan a profundizar en el verdadero significado del ayuno y la penitencia, y cómo estos pueden transformar no solo nuestras vidas sino también las de aquellos que nos rodean.

La primera lectura, tomada del libro de Isaías, nos desafía con una pregunta poderosa: ¿Qué tipo de ayuno busca el Señor? No es simplemente abstenernos de comida o realizar actos externos de penitencia. El Señor nos llama a un ayuno que libera, que rompe las cadenas de injusticia, que comparte el pan con el hambriento, que acoge al pobre y al desamparado. Es un llamado a vivir de manera que nuestra fe se manifieste en acciones concretas de amor y solidaridad hacia los demás.

El salmo de hoy, el Salmo 50, nos recuerda que lo que Dios desea más que los sacrificios es un corazón contrito y humillado. No se trata tanto de lo que hacemos externamente, sino de la actitud de nuestro corazón. Dios mira más allá de nuestras prácticas religiosas para ver si hay una verdadera conversión y arrepentimiento en nuestro interior.

Y en el Evangelio según san Mateo, Jesús responde a la pregunta sobre el ayuno de una manera que podría parecer sorprendente. Él señala que mientras esté con ellos, sus discípulos no necesitan ayunar. Jesús se presenta como el esposo, y su presencia es motivo de alegría y celebración, no de luto. Sin embargo, también anticipa un tiempo en que él no estará físicamente presente, y entonces será el momento para el ayuno. Esto nos recuerda que nuestras prácticas espirituales, incluido el ayuno, deben estar enraizadas en nuestra relación con Dios y en la realidad de nuestras vidas. El ayuno cobra sentido en el contexto de esta relación amorosa con Dios y con los demás.

Entonces, ¿cómo vivimos estas enseñanzas en nuestra vida diaria? Podemos comenzar por preguntarnos cómo nuestras prácticas de Cuaresma —ya sea ayuno, oración o limosna— están ayudando a liberar a los oprimidos, a alimentar al hambriento y a acoger al extranjero. ¿Están nuestras acciones motivadas por el amor y un deseo genuino de acercarnos más a Dios y a nuestros hermanos y hermanas, especialmente los más necesitados?

La Cuaresma es un tiempo para que nos examinemos sinceramente, para que rompamos las cadenas de nuestros propios egoísmos y comodidades, y para que vivamos de una manera que refleje el amor y la compasión de Cristo. Es un tiempo para recordar que nuestra fe debe tener un impacto tangible en el mundo que nos rodea.

Que este tiempo de Cuaresma nos encuentre dispuestos a escuchar el llamado de Dios a un ayuno verdadero, un ayuno que nos transforme y nos lleve a actuar con justicia, amor y humildad. Que podamos abrir nuestros corazones para recibir la gracia de Dios, permitiendo que nos guíe hacia una conversión genuina y hacia una vida que refleje más plenamente su amor y su luz en el mundo.

Que Dios nos bendiga en este viaje de Cuaresma, y que nos ayude a vivir de acuerdo con su voluntad, buscando siempre el bien de nuestros hermanos y hermanas.

Amén.

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